Un día estaba en mi casa, aburrida, decidí hacer una carrera con mi hermano. Lo busqué y lo trate de convencer para que fueramos a correr. Al principio no quería pero luego cedió.
Nos posicionamos para correr, yo conté hasta tres y partimos. Fue una carrera larga y reñida. Durante ella, nos empujamos, gritamos y nos caimos mucho.
Cuando llegamos a la meta, nos miramos mediom al, despues nos miramos denuevo y empezamos a reír muy alto.
Fue algo interesante, ya que nunca hacía eso. Después de eso nos sentamos a ver televisión y a comer palomitas y en eso se fue la tarde.